Muchos andorranos han cambiado sus vestimentas habituales por capas de pieles y túnicas este fin de semana para viajar, un año más, al siglo II a.C. y celebrar la feria Lakuerter Íbera. La decimotercera edición todavía ha estado marcada por las restricciones a causa de la pandemia, que sin embargo no ha deslucido los actos que se han mantenido en el programa, contando todos ellos con una gran acogida entre el público.

«Nos ha sorprendido que a pesar de que este año la Lakuerter no ha tenido la dimensión que en ediciones anteriores, los datos de asistencia han superado a los de otros años, la gente sigue mostrando un gran interés por la fiesta. Estamos muy satisfechos», ha manifestado Margarita Santos, concejal de cultura del Ayuntamiento de Andorra.

La programación de este año ha terminado con una visita teatralizada por el poblado ibero ‘El Cabo’ de la localidad minera. En torno a un centenar de personas no han querido perderse la ocasión de conocer cómo se defendían sus antepasados, gracias a las explicaciones de un soldado, y  los diferentes oficios de los ciudadanos de la aldea: las jarras y vasijas realizadas por la alfarera, los vestidos por las costureras o los cestos por la artesana.

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